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Mariana tiene 30 años. Como tantos argentinos, se tomó el avión después de la crisis del 2001 al ver que su título profesional no le brindaba ningún futuro en su país. Se fue sin papeles, pero hoy ya los consiguió. Se fue "con lo puesto" y hoy vive en París. Se casó y tuvo su primer hijo: Marito.
Desde Argentina, se estuvieron yendo un promedio de 6000 personas por año entre 1995 y 2000. Después del estallido económico, político y social de 2001, partieron masivamente más de 250.000 personas, sobre todo jóvenes, lo que marcó un récord en la historia de la emigración argentina.
"Lo conocí por chat, la cosa se puso fea en Argentina y me fue a vivir con él a su país." "No tenía trabajo, conseguí los papeles y me fui a probar suerte, no había mucho que perder". "Fue un traslado en el trabajo, me daban mejores condiciones laborales, vacaciones, euros, etc." "Soñé otra cosa, estar de vacaciones en Italia no es igual que vivir acá. Nunca voy a dejar de ser un extranjero para ellos, más allá de lo que digan mis papeles".
Estas son algunas de las frases que se leen en las páginas de Internet que se dedican a las comunidades de argentinos en el exterior. Como se ve, algunos no añoran, pero otros se fueron dejando en este país mucho más que el dulce de leche.
"Yo, en Argentina, sólo dejé a mis padres." "Yo dejé plata en el corralito." "Mi hermano se quedó con la empresa familiar mientras yo me gano la vida en Barcelona." "No puedo volver a la Argentina porque dejé más deudas que otra cosa."
Son infinitas las relaciones y las combinaciones posibles entre afectos y dinero. En muchos casos, la distancia aparece como una barrera infranqueable que invita a dejar los intereses en la Argentina librados a la buena de Dios, porque no hay alguien de confianza que pueda hacerse cargo.
Para nosotros, desde el CAPS, conocer las historias de los argentinos en el exterior es impactante. Porque concebimos las relaciones personales y familiares y el vínculo de cada cual con el patrimonio como experiencias de largo plazo. Entonces, sabemos que el no ocuparse, el abandonar lo propio, el querer cortar el vínculo son apenas formas de huir para adelante.
Por esa razón, hemos diseñado un programa especial de contención de necesidades de nuestros compatriotas en el exterior. Porque la Planificación Patrimonial, Sucesoria y Financiera es una responsabilidad de todos. Y, cuanto antes podamos involucrarnos, tanto mejor. |