“Vender” un proyecto a la
familia
Publicado: Junio 2010
Autor: Dr. Leonardo Glikin
Una de las claves para desarrollar un proyecto de Planificación en
Empresa y Familia, es vencer las resistencias de los participantes. Aquí les
contamos cómo empieza todo…
-
Muy interesante todo lo que me explicaste,
Doctor. Entiendo que este trabajo con Uds. nos va a servir para evitar
conflictos, y arreglar algunas cositas que no están del todo bien en la
empresa. Ahora dejame que le venda el proyecto a la familia” - dice Alberto.
-
O sea, estás decidido a que este proyecto no se
pueda llevar adelante - le respondo.
Alberto se sorprende. Entonces, lo invito a
sentarse nuevamente, y le explico:
-
Ocurre que, lo que tenés que “vender” a tu
familia, es la idea de que Uds. podrían comunicarse de una manera diferente.
Aceptar las diferencias de formas de pensar entre padres e hijos, entre
hermanos. Entender que no todos tienen el mismo compromiso con el trabajo, ni
la misma capacidad. Que, quizás, después de revisarlo un poco entre todos,
concluyan que no son justos los sueldos que están cobrando, y que algunos de
los miembros de la familia no tendrían que estar en la empresa -
Y continúo: - Empieces por donde empieces a
plantear la cuestión, cada uno se va a imaginar, enseguida, aquellas cosas en
las que el cambio podría ir en contra de sus intereses o de sus costumbres.
Entonces, a cada uno de ellos, aunque sea por diferentes razones, les va a
resultar más cómodo el no: no hacer nada, no moverse, no “comprar”….-
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Entonces, ¿tu conclusión es que no se puede
hacer nada? - me pregunta Alberto.
-
Por el contrario, mi conclusión es que podemos
mover montañas, pero si empezamos por donde hay que empezar, es decir, por el
primer paso - le contesto. - Tu intento de “vender” la propuesta, es
equivalente a que le propongas matrimonio a una mujer, antes de invitarla a
tomar un café -
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La boca se te haga a un lado - me contesta (en otros tiempos, a Alberto lo podrían haber
llamado “el tío solterón”). - Pero creo que vos no sabés cómo es mi familia -
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Alberto, no tengo dudas de que tu familia es muy
particular, porque cada uno tiene su historia, su forma de relacionarse con los
demás, sus propios anhelos. Sin embargo, en algún sentido, las familias
empresarias tienen determinados rasgos en común: casi todas están esperando
poder hablar de los temas que realmente les importan, aunque también teman ese
momento. Casi todas querrían tener más certezas respecto de cómo manejarse en
el futuro; muchas, necesitan ordenarse de una manera clara, estableciendo
normas de procedimiento, que sirvan en las buenas, pero muy especialmente en
las malas…- .
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Y entonces, ¿cuál es tu propuesta? -
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Como te dije: empecemos por el primer paso. Lo
único que tenés que hacer es organizar una reunión distendida, con todos los
miembros de la familia. Los que están en la empresa, y los que no lo están.
Explicales que van a escuchar cosas que tienen que ver con sus intereses, y con
su deseo de que la empresa pueda continuar en el tiempo. Y que esta
presentación no los obliga a nada. Es, simplemente, una oportunidad para pensar
cosas que, en una de esas, nunca pensaron -.
-
Bueno, no entiendo cómo, este encuentro que me
proponés puede llevar a que mi familia acepte participar en este proyecto. Pero
voy a hacer esa reunión, aunque más no sea por curiosidad…-
CONTINUARÁ…