Coaching – Siete Reglas de Oro para establecer
objetivos
Publicado: Junio 2010
Autor: Dr. Fernando
Weimberg
Un objetivo es un
sueño con piernas. En este contexto “sueño” debe entenderse como sinónimo de
una situación deseada, de una aspiración. Los objetivos son lo que nos hacen
avanzar y ponernos en movimiento. Son aquello que queremos lograr. Constituyen
el propósito de nuestras acciones. ¿Cuál es la diferencia entre tener un sueño
y querer lograr un objetivo?
Para que un sueño se convierta en un objetivo deben darse
tres condiciones:
Primero: Cuantificación
Segundo: Plazo
Tercero: Plan de
Acción
Por ejemplo: La expresión “me gustaría tener un negocio más grande y más rentable” es una
situación deseada. En términos del Coaching lo
llamamos un sueño.
En cambio si transformamos esta expresión en: “quiero que, en cinco años, mi negocio tenga el doble de clientes y
aumente su facturación un 150%, para lo cual pienso abrir dos bocas de expendio
nuevas”, ya estamos estableciendo claramente un objetivo.
Esto implica dos tipos de objetivos diferentes:
-
El objetivo del resultado: el destino final, el
lugar al que nos dirigimos
-
El objetivo del proceso: el viaje, la travesía,
como vamos a llegar al resultado final, el Plan para alcanzar el resultado
objetivo
Existen siete reglas
de oro que resultan sumamente útiles para establecer objetivos tanto
personales, como profesionales y empresariales o de negocios.
- El objetivo debe ser expresado en
positivo
¿Qué es lo que quieres?
¿Qué quieres en lugar de lo que
tienes?
¿Qué prefieres tener?
- El objetivo tiene que ser específico y
medible
¿Qué es exactamente lo que verás,
oirás o sentirás cuando alcances tu objetivo?
¿Cuánto tiempo necesitarás para
alcanzarlo?
¿Cuándo quieres alcanzarlo?
- Decide cómo y cuándo medirás el avance
en el cumplimiento
¿Cómo medirás tu progreso hacia
el objetivo?
¿Con cuánta frecuencia medirás tu
progreso?
¿Cómo sabrás que has logrado el
objetivo?
¿Cómo verificarás que estás en el
camino correcto hacia el objetivo?
- Organiza los recursos que necesitarás
durante la travesía hacia el logro del objetivo
¿Qué recursos (objetos, personas,
tiempo, modelos, cualidades) vas a necesitar para alcanzar tu objetivo?
¿De cuales dispones ya?
¿Dónde encontrarás los otros?
- Se proactivo
¿Hasta que punto controlas el
cumplimiento de ese objetivo?
¿Qué harás para alcanzarlo?
¿Qué puedes ofrecer a los demás
de tal modo que se interesen por ayudarte?
- Presta atención al impacto de las
consecuencias más allá de ti mismo
¿Cuáles son las consecuencias
para otras personas importantes?
¿Puedes mirar su impacto en ellas
poniéndote en su lugar?
¿Cuál es el costo en tiempo,
dinero y oportunidad?
¿A qué podrías tener que
renunciar?
¿Cómo quedará afectado el
equilibrio entre los diferentes aspectos de tu vida cuando alcances ese
objetivo o durante su consecución?
- Elabora un Plan de Acción
Un objetivo, sobre todo si es a
largo plazo, puede parecer intimidador. El Plan de Acción fracciona el objetivo
en pasos pequeños, cada uno de ellos claramente tangibles Es el mapa de tu
viaje. Tu GPS.
Como mencionábamos
anteriormente, cuando defines los pasos hacia tu objetivo le estás poniendo
piernas a tu sueño. Pero para emprender la acción es necesario que te sientas
motivado. Es por ello que los objetivos tienen que ser difíciles pero también
realistas. Necesitas esforzarte para alcanzarlos pero también saber que son
posibles. Debido a esta condición es que la figura de un Coach,
en estos casos, se hace indispensable. Alguien que guía, acompaña y enseña, y
que si bien no siempre tiene todas las respuestas, al menos conoce todas las
preguntas.
¡Buen entrenamiento!
Basado en el libro Coaching
con PNL, de Joseph O´ Connor
y Andrea Lages, Ed. Urano