¿Cuándo hacer
un Protocolo Familiar?
Publicado: Agosto 2010
Autor: Dr. Leonardo J.
Glikin
El protocolo familiar es un acuerdo, con valor legal y
moral, que permite a los actuales propietarios de la empresa y a sus familias
llegar a acuerdos duraderos en materias diversas, tales
cómo:
·
Cuál es la visión de la empresa para el largo
plazo.
·
Cuáles son los negocios en los que la familia se
propone seguir participando, o incursionar.
·
Cuáles son los valores familiares que se van a
defender y transmitir.
·
Criterios respecto de incorporación de
familiares a la empresa: ¿entran todos, por el hecho de ser de la familia?
¿sólo en caso de que haya una vacante? ¿sólo entran aquellos que eligen los
actuales propietarios? ¿cada uno de los hermanos elige a un representante suyo
para estar en la empresa? ¿el destino es la profesionalización, y que los
familiares sean sólo accionistas o inversores en la empresa? ¿se permite la
entrada de los parientes políticos?
·
Criterios de retribución: ¿ganan más por ser
familiares? ¿ganan sueldos de mercado? ¿ganan menos que un no familiar, porque
de ellos se espera una actitud de sacrificio?
·
¿Qué tratamiento reciben quienes no están en la
empresa? ¿se los ayuda en sus profesiones o emprendimientos, o toda la ayuda se
concentra en los que están en la empresa?
·
¿Qué tratamiento merecen los nuevos proyectos, o
las propuestas de negocios de un familiar? ¿cuáles son las pautas para asociarse
a un negocio de un tercero? ¿qué forma societaria es la más conveniente, de
acuerdo al tipo de empresa?
Los temas expuestos no son los únicos, pero son,
quizás, los más significativos en la interrelación entre empresa y familia.
Un protocolo familiar no se puede comprar como un
contrato pre-armado. Por el contrario, es el fruto de
intensos debates entre los miembros de la familia, que, en muchos casos,
también incluyen revisar la historia, modificar prácticas que no son útiles
para el futuro (por ejemplo, las reuniones informales, o las decisiones
inconsultas, etc.).
Necesariamente, el proceso de realizar un protocolo
familiar nos va a enfrentar con los conflictos: algunos, que se arrastran del
pasado, otros que se producen en el presente, y, lo más importante, nuestro
deseo de evitar o resolver los conflictos de la mejor manera, como condición
para que la empresa pueda seguir creciendo solidamente en el futuro.
En este proceso no alcanza con la voluntad del
fundador de la empresa, o su actual presidente. Porque un protocolo sólo va a
ser exitoso, si en él participan activamente distintos miembros de la familia,
en especial teniendo en cuenta que la solidez de los acuerdos se pondrá a
prueba cuando los miembros de la siguiente generación
se incorporan activamente a puestos significativos.
Muchos empresarios son conscientes de que el protocolo
debe encararse antes de que un hijo se incorpore de manera permanente a la
empresa, porque, una vez que se asumen determinadas prácticas y costumbres, son
mucho más difíciles de modificar.
Por lo tanto, podemos hacer una síntesis de los
momentos más adecuados para encarar un protocolo familiar:
-
Cuando queremos evitar o resolver conflictos en
la actual generación de propietarios.
-
Cuando queremos planificar el retiro de los
integrantes de la actual generación.
-
Cuando se incorporan miembros de la siguiente
generación a la empresa.
-
Cuando los miembros de la siguiente generación
deciden no incorporarse a la empresa, pero es necesario establecer su status
como futuros propietarios.
-
Cuando decidimos profesionalizar la empresa.
-
Cuando decidimos revisar los procedimientos de
la empresa, para lograr que se manejen de manera menos dependiente de los
titulares.
-
Cuando se planifica el retiro de algún miembro
de la empresa.
-
El protocolo comienza con una etapa de diagnóstico, en
la que, de manera confidencial, cada persona significativa de la empresa, y
cada miembro de la familia, interactúa con el
consultor, y tiene la oportunidad de dar su propia visión de la historia, del
presente, y del futuro que se imagina.
A veces, esa etapa del diagnóstico da la oportunidad
de identificar problemáticas que, tomadas a tiempo, evitan crisis graves en la
empresa o en la familia.
Poder confeccionar el protocolo significa que una
familia reafirma su voluntad de unión y pertenencia, en torno a un proyecto
empresario. Y que cada uno de los integrantes tiene una magnifica oportunidad
para decidir cuál va a ser su grado y estilo de involucramiento.