Planificando el retiro: cuando no sólo de finanzas se trata
Publicado: Enero 2011
Autor: Scott M. Kahan, miembro de la Financial Planning Association /
Traducción y
adaptación: Débora Grätzer
Cuando se acerca el momento del retiro, toda
la atención suele centrarse en el aspecto financiero de este momento de la
vida. Sin embargo, ¿ha Ud. considerado el aspecto emocional de lo que el hecho
de retirarse puede significarle?
No se tratá sólo de establecer objetivos
para el futuro o determinar de cuánto dinero será necesario disponer en esta
etapa en caso de no reemplazar la actividad laboral por otra. Estos son sólo
dos de los tantísimos factores involucrados en el proceso de lo que “retirarse”
significa. Por ello, preparase emocionalmente es tan importante como hacerlo
financieramente.
El “gran número” al que la mayoría de
la gente apunta al momento de pensar en el retiro, ronda los 65 años. Sin
embargo, con las mejoras en la calidad de vida y su consecuente prolongación,
para algunos, retirarse a los 65, suena como “muy temprano”. No obstante, hay
quienes no logran visualizarse trabajando después de los 60 o quienes han sido
forzados a retirarse tempranamente debido a diversas razones (la situación
económica del país, una reducción drástica de personal de la empresa, el cierre
de ésta, etc.). Sin embargo, más allá de las circunstancias que llevan a una
persona a tomar conciencia de que está próxima al momento de su retiro, es
importante encarar una planificación adecuada para evitar traspiés tanto
emocionales como financieros.
¿Qué significa el retiro para Ud.?
Es posible pasarse años planificando financieramente y
pensando en todas las cosas que uno hará durante su retiro, pero la realidad
suele ser bastante distinta al “concepto”. La verdadera comprensión de lo que
esta etapa de la vida representa puede llevar mucho tiempo. Algunas personas, a
los pocos meses de haberse retirado, se encuentran trabajando nuevamente. Otros
descubren que viajar por el mundo no es lo que esperaban. Sugerimos prepararse
y desplegar la suficiente flexibilidad como para poder llevar a cabo cambios y
ajustes sobre los planes originalmente previstos. Si
Ud. está casado o en pareja, recomendamos que comience a intercambiar opiniones
sobre lo que el retiro significa para cada uno ya que pueden tener ideas
divergentes al respecto. Es importante asegurarse de tener una comunicación
fluida y abierta sobre lo que cada uno visualiza para esta etapa tan especial
de la vida. Cuanto antes se comience el intercambio, mejor.
¿Está listo para la vida
desestructurada que el retiro puede proporcionarle?
Ir a trabajar todos los días le brinda a muchas personas
una sensación de propósito y estructura, y la falta de ello puede resultarle
aterrador a quienes nunca se tomaron un período sabático o unas vacaciones
prolongadas. Para otros, la idea de pasar más de dos semanas con su pareja,
habituados al poco contacto resultante de la rutina laboral, resulta aún más
aterrador.
Es entonces cuando la magia y el idilio del retiro
comienzan a esfumarse. Cuando todas aquellas cosas que por falta de tiempo no
se podían hacer se concretan, todos los viajes se hicieron realidad y uno ha disfrutado
de más tiempo con la familia, la pregunta que suele surgir es…¿y
ahora qué?
En lugar de lidiar de buenas a primeras con semejante
nivel de ansiedad, es posible considerar retirarse “en etapas” o gradualmente,
llegando a algún tipo de arreglo laboral que permita trabajar una menor
cantidad de horas o bajo la modalidad de contratos acotados.
También resulta de suma utilidad dedicar tiempo para
descubrir a qué hobbies uno quisiera dedicarle tiempo
o, por ejemplo, en qué actividades voluntarias involucrarse. Mantenerse activo
contribuye tanto a la salud física como a la emocional, proporcionado, además,
una estructura que puede estar echándose de menos.
¿Está Ud. emocionalmente preparado
para dejar su trabajo y no recibir un sueldo al final de cada mes?
Lo más probable es que durante los últimos 40 años, Ud.
haya estado trabajando y percibiendo su haberes a fin
de mes, lo cual, indudablemente, brinda una sensación de seguridad. Con el
retiro finaliza la etapa de la “acumulación” de dinero y comienza la etapa de
“extracción” de un dinero mensual de los propios ahorros. La responsabilidad de
poder transitar un retiro apacible en términos financieros recae, ahora, en las
propias manos. Para muchos, el cese del cobro de un sueldo a fin de mes suele
ser el disparador de miedos e inseguridades, temiendo que tarde o temprano uno
deba depender de la familia para subsistir. Es por
ello que aconsejamos estar sólidamente preparado para monitorear los gastos en
esta nueva etapa y mantener un presupuesto que asegure la perdurabilidad de los
ahorros destinados para el retiro.
La voluntad y el deseo de planificar, ajustarse a dicha
planificación y también estar predispuesto a enfrentar imprevistos,
contribuirán a disfrutar de estos “años dorados” por los que tan duramente ha
trabajado.
Artículo
publicado el 29 marzo de 2010 en el sitio de la Financial
Planning Association (www.fpanet.org)