La estrategia para
preparar la salida
Publicado: Abril 2011
Por: Dr. Leonardo J.
Glikin, abogado, consultor en Empresa & Familia
El Dr. Leonardo Glikin, autor del libro de publicación inminente "Exiting, el arte de dejar la empresa
sin dejar la vida" (Errepar) nos ofrece en este artículo una visión
sobre las tres preguntas fundamentales que todo titular de negocio o empresa
debe formularse a la hora de pensar en el retiro.
Para el titular de una empresa o de un negocio, es normal que los ingresos
provenientes de esa actividad sean su activo financiero más importante. Más allá
de los esfuerzos que cada uno haga para “poner los huevos en distintas canastas”,
lo cierto es que, si el empresario o comerciante se desprende de su negocio,
debe enfrentarse con tres preguntas fundamentales:
• ¿Quién manejará la empresa?
• ¿De qué voy a vivir?
• ¿Qué voy a
hacer con mi tiempo?
No se trata de
cuestiones simples, ni que puedan ser libradas al azar. Por eso es que hay que
tomar previsiones respecto de tres activos importantísimos en el patrimonio de
una persona: su empresa, las finanzas,
el tiempo.
Sobre el primero de los puntos, es necesario tomar en cuenta que quien delega
el manejo de su negocio porque llegó a la edad en la que quiere retirarse, debe
estar seguro de que su sucesor contará con la seriedad y el profesionalismo
adecuados, imprescindibles para evitar que haya que retomar el mando, años
después, con todos los riesgos y las molestias que eso implica: desactualización
respecto de las tendencias del mercado, una mayor edad...
El 2001 dejó como enseñanza: manejar la empresa con “piloto automático” puede
llevar a crisis en muchos casos irreversibles. Por lo tanto, cualquier
estrategia de retiro basada en delegar el mando a otras personas (familiares o
no) debe contemplar las pautas adecuadas para el manejo de la empresa y, en la
medida de lo posible, contener un sistema de supervisión y control permanente.
Otra alternativa es la venta, proceso que no se realiza de un día para el otro,
sino que requiere una preparación de la empresa y de sus integrantes y que
puede demandar entre uno y cinco años. “Preparar la empresa” no significa
solamente hacerla rentable. Es también que los procesos estén organizados de
forma tal que pueda seguir funcionando y hasta crecer una vez que se retire el
propietario actual.
¿De
qué voy a vivir?
Hay regiones o países en los que no está difundido el uso de las tarjetas de crédito
ni de cajeros automáticos. Eso nos obliga a hacer la previsión de cuánto dinero
debemos llevar con nosotros, para poder enfrentar tanto los gastos previstos
como las contingencias.
Pero, al mismo tiempo, como nuestros recursos no son infinitos, es necesario
que hagamos el cálculo de la manera más racional posible, porque, si
exageramos, será imposible viajar por falta de presupuesto. Algo similar ocurre
con el planteo de quien está decidiendo su retiro de la empresa. Porque, por un
lado, puede tener una sobrevida muy larga, y esto significa contar con recursos
rentísticos que no se agoten en el largo plazo (quizás 20 ó 30 años). Pero, por
otro lado, puede resultar necesario contar con una cantidad importante de
recursos de un día para otro, para afrontar alguna emergencia médica, por
ejemplo.
La previsión debe tomar en cuenta que las condiciones actuales del mercado
financiero pueden modificarse. Esto es, ni las tasas de interés ni los
instrumentos de renta actuales pueden resultar atractivos en el mediano o en el
largo plazo.
La consulta con un especialista en Planificación
Financiera resulta indispensable para poder definir cuánto dinero debe
invertirse, con qué criterios de acuerdo al perfil de cada uno en relación a su
aceptación de riesgos y cuál va a ser el resultado que se podría obtener. De
ese cálculo surge si el retiro es efectivamente posible o si la empresa o
negocio sigue siendo la fuente de ingresos más importante, y, por lo tanto, no
es factible desprenderse de ella.
¿Qué
voy a hacer con mi tiempo?
No hay retiro, ni ningún cambio en general, que resulte posible si no nos
planteamos el uso del tiempo. Quien no encuentra una actividad que le resulte
placentera, y no puede organizar su vida más allá de la rutina de la empresa,
está condenado a vivir con angustia, y, quizás, a ser una carga para sus seres
queridos.
Pensar en el retiro sin incluir una planificación del uso del tiempo es como
tirarse a una pileta sin agua. Es necesario entender que toda la energía
invertida en las actividades lucrativas debe ser redireccionada. Encontrar
fuentes de placer en otros campos es una manera de revitalizarse, y de darle
otro sentido a la propia vida.
La mirada que cada uno tiene respecto de la salida de su propia empresa o
negocio, el manejo de sus finanzas y el uso de su tiempo es absolutamente
personal. Sin embargo, existen problemáticas en común, en las cuales el aporte
de expertos puede evitar que haya que “reinventar la rueda” a cada momento.
La práctica profesional que junta conocimientos de diferentes disciplinas
(abogacía, administración, psicología, etc) para generar respuestas adecuadas a
quien enfrenta la posibilidad de retirarse de su empresa o de su negocio se
llama exiting.
En un proceso de exiting es posible analizar todos los tópicos necesarios, para
que la salida de la empresa sea la mejor en cada caso concreto. En ocasiones,
mediante un retiro total; en otros casos a través de la venta y, en situaciones
diferentes, a partir de un retiro parcial que permita a los sucesores hacerse
cargo de manera gradual.
El exiting
es una aplicación directa de los fundamentos de la Planificación Patrimonial, Sucesoria y Financiera y es por esa razón
que, desde CAPS Asociación Civil,
alentamos profundamente su desarrollo y práctica.