El
hábito de planificar en los negocios
Publicado: Julio/Agosto
2011
Autor: Lic. César Maccaione, miembro de CAPS - Empresa & Familia –
Consultores
Planificación: un concepto conocido por
todo el mundo de los negocios y leído desde hace muchísimos años, pero que en
la práctica lamentablemente no siempre es utilizado; es lo que se tratará
brevemente en este artículo.
Muchas PyMEs, dada
principalmente la estructura organizacional que tienen, están enfocadas en el
presente, lo inmediato, la gestión, resolver inconvenientes con proveedores,
clientes e incluso con su propio personal. Los Gerentes en reiteradas ocasiones
se ven inmersos en lo cotidiano, en “apagar incendios” diarios, definir asuntos
relativos a “hoy”, dejando de lado, por cuestiones de urgencia los asuntos de “mañana”.
Por esto que mencionábamos anteriormente, Directivos
tapados de trabajo, administran, manejan, controlan, pero casi no les queda
tiempo libre para Planificar (y muchas veces no saben como iniciar el proceso).
Si bien no es excluyente, lo señalado se aprecia más a
menudo en Emprendimientos y PyMEs; distinto es el caso de empresas grandes,
donde las tareas no sólo están delimitadas, sino que los recursos, tanto
humanos como materiales generalmente no escasean.
Con esto no se sugiere como condición sine qua non para
una buena Planificación
Organizacional, plantear 2 o 3 escenarios
posibles de determinados proyectos, aunque si se pudiera, sería ideal; sino comenzar por pensar en el futuro.
Para ello, los puntos básicos a considerar son: tiempo u horizonte temporal, recursos disponibles
y/o necesarios, y por último qué es lo que se quiere lograr.
Para comenzar, tratar de incluir la Planificación
en nuestra vida, y si ya forma parte de nuestros hábitos, intentar que la misma
sea contagiosa. En el ámbito empresarial, apuntar a que no sólo la cúpula se
ocupe, sino poder delegar en los Mandos Medios, no sólo la gestión, sino la Visión de futuro.
No hace falta ser un visionario o un experto en tarot,
sino que se propone de a poco pensar qué pasará, dónde y cómo queremos estar en
dos, cinco, diez años, o el horizonte que estimemos.
Comenzar por el futuro. De eso se trata. Luego veremos nuestro presente, la brecha existente
y buscaremos la estrategia para llegar allí.
Sí, muchos dirán “no se puede planificar, no nos queda
tiempo” o “en este país...” o “con falta de condiciones económicas/políticas
claras” o tantas otras cuestiones que dificultarán e incluso impedirán siquiera
comenzar con el proceso. Y la respuesta será: sin un plan, cómo me van a seguir si no sé hacia dónde me
dirijo. Si no tengo un plan, terminaré
improvisando, y las posibilidades de éxito probablemente se acoten hasta
desaparecer. O será cuestión de “suerte”, si ud. cree en ella.
¿Cómo controlaré mi desempeño? ¿Cómo sé si me estoy
desviando del camino si no sé cuál es mi destino?.
Por esto, en las Organizaciones planteamos qué es
importante determinar: cuál es la Visión, la Misión y los Objetivos de la Empresa.
Con esto se apunta a considerar el
futuro como un lugar donde la organización estará inmersa, en un contexto probablemente diferente (o no) al actual.
Si queremos sobrevivir de la mejor manera, y que nuestra
empresa o proyecto siga nuestra filosofía, no es suficiente con pensar “si
estoy con salud me alcanza”, y “a mi organización le sucede lo mismo”.
Es decir, vivo, cuento con mis necesidades básicas
satisfechas (según la escala de
Maslow), tengo la posibilidad y los recursos
para ver hacia el futuro, pero me da miedo, o como no sé como será, entonces no
me detengo a pensar.
¿Por qué planificar? Además de lo que mencionamos
previamente, otras razones en el mundo empresarial son:
» Estaremos mejor
preparados cuando el futuro se transforme en presente
» Aprendimos de los
errores
» Minimizaremos los
riesgos
» Podremos estar
atentos a:
• Condiciones
del mercado
• Nuevas
tecnologías
• Cambios
políticos
• Recursos
y su disponibilidad
• Cambios
sociales
• Ciclos
económicos
• Cambios
de comportamiento
La importancia que tiene el Capital Humano es la diferencia que se
puede aprovechar. Sabemos que solos no podemos hacer casi nada o muy poco. Por
lo cual, contar con gente valiosa y obviamente de confianza, es lo que nos
potencia.
Si gerenciamos una organización, una de las premisas será rodearnos de personas
capaces de ver la realidad de otra forma, pensantes, autónomas, con iniciativa,
donde podamos decir que en los Mandos Medios prima una combinación entre acción, previsión y proactividad; y el
capital con el que contamos es el conocimiento.
Otra actividad luego será lograr personal comprometido, tarea que no es
sencilla, pero eso quedará para otra lectura.
Si planificamos las vacaciones, un cumpleaños, un casamiento, una cena, una
fiesta, un fin de semana fuera de nuestro hogar, ¿cómo no vamos a dedicar o
invertir tiempo en planificar el futuro de la empresa? De eso dependerá la performance organizacional, y la
flexibilidad y adaptación a los cambios que tendremos.