“Exiting, el arte de dejar la empresa sin dejar la
vida”
Publicado: Diciembre
2011/Enero 2012
Autor: CAPS
En el marco de la presentación del libro, el
periodista Jorge Halperín entrevistó
al Dr. Leonardo J. Glikin. Algunas
notas salientes:
J.H.:
Vamos a empezar por definir el Exiting;
para ver qué abarca, qué variantes se dan.
L.G.: En primer lugar el Exiting tiene que ver con los distintos ciclos de vida, de la empresa y
de la persona, que no son los mismos.
El ciclo de vida de la empresa implica el crecimiento a
partir de una idea, luego su desarrollo, su etapa de madurez, y hay un punto en
que la empresa puede amesetarse pero sobre la base de una decisión del
empresario, puede volver a crecer, puede tener más vigor y puede seguir
creciendo a lo largo de las generaciones.
En cambio el ciclo de vida personal empieza desde el
nacimiento, tiene un punto culminante con la adultez y en algún momento empieza
alguna decadencia que puede ser física o intelectual y, aunque esa decadencia
no exista hasta el último día de la vida, indefectiblemente algún día, la vida
termina.
J.H.: Así como la
empresa puede por supuesto sobrevivir a su creador, o a su hacedor -que a su
vez tal vez él la recibió de su fundador- también la persona que decide el Exiting en la empresa ¿sobrevive a la empresa, es decir,
inicia una nueva vida?
L.G.: Ese es el punto: no condenar a la empresa a la eventual
decadencia personal o al fallecimiento de su líder en un momento determinado.
Entonces, al dividir concientemente entre ese ciclo de
vida de la empresa y el ciclo de vida personal, podemos objetivar lo que la
empresa necesita en cada momento, independientemente de si el empresario está
en el momento, en el estado de ánimo para proveerle a la empresa lo que
necesita o es el momento de que eso quede en manos de otros. Y de ser así –y
ésta es la otra parte del Exiting-
está la posibilidad de que el
empresario piense en su propia vida, justamente más allá de la empresa. Que pueda descubrir cuáles son sus deseos, sus intereses, sus
pasiones, independientemente de la empresa, que probablemente haya sido una
pasión estructurante a lo largo de su vida.
J.H.: En tu experiencia, cuando se
produce el Exiting, ¿qué es más común, que la empresa entre en un declive
o que la empresa encuentre un nuevo capítulo?
L.G.: Hay absolutamente de todo. No hay recetas únicas. Cada caso
tiene particularidades, pero no siempre las cosas se dan de la misma manera.
El otro día me decía una señora en Ecuador “mi papá fue fundador de varias tiendas mayoristas
importantes y recién hace cinco años aceptó que se incorporara la computación a
los negocios y sigue manejando el inventario él por sí mismo”. Y ella decía: “en
realidad, papá no ha creado una nueva generación, como somos muchos hermanos y
tenemos formaciones diversas entre nosotros, yo no creo que esto pueda ser
continuado en el futuro”.
A veces hay una vocación del
empresario de pensar en su empresa en función de futuro y también en su
familia. Y a veces esa vocación no existe.
J.H.: Vos elegiste
la palabra Exiting, además de porque quiere decir “salida” en inglés,
porque se asocia a la palabra “éxito”. Pero en realidad lo que nos estás
diciendo es que no hay nada garantizado.
L.G.: No hay nada garantizado. Lo único que podríamos, no garantizar,
pero “controlar” de una mejor manera, es el camino.
Si nosotros decidimos fijarnos metas y pensamos en pasos
adecuados, pasos coherentes para llegar a esas metas, tenemos muchas más
posibilidades de éxito que si nos vemos a nosotros mismos como “una hoja al
viento”.
Esto era típico del pensamiento argentino hasta la gran
crisis del 2001/2002. La cosa era “en este país no se puede planificar” porque,
como decían los libros de Fontanarrosa, “uno nunca sabe” o “mejor lo arreglamos
con alambre”. Y la crisis lo que demostró es que, en realidad, cuando alguien
tenía claramente fijada su meta, aunque en ese momento tuviera que correrse
para adaptarse a una realidad especialmente difícil, le resultaba mucho más fácil
retomar el camino, con respecto a aquel que no tenía ningún camino establecido.
Entonces una
cultura que tiene que ver con la planificación se fue instaurando en la
sociedad y hoy hablar de planificación no
es mala palabra, como sí lo era en la década del 90.
Está disponible el DVD
de la entrevista completa. » Pedidos y consultas: 4637 0071 de 9 a 15 hs. «