Pensar
en la Empresa como Nuestro Legado
Publicado: Enero/Febrero
2012
Autor: CAPS
En el marco de la Planificación Sucesoria Personal es muy importante definir qué
significa cada aspecto de nuestro patrimonio, y tener claro que de nosotros
depende poder comunicar ese significado de la manera más clara posible.
¿Qué significa su empresa, su negocio o su práctica
profesional, para Ud.? ¿Ud. tiene un sentido de pertenencia, o es,
exclusivamente, el ámbito en el que trabaja y le permite obtener su sustento?
(y que, quizás, no se lo desea a nadie, porque son más los problemas que trae,
que sus beneficios) ¿O, simplemente, nunca se planteó el tema?
Si nunca se preguntó qué significa la empresa, o el
negocio, o la práctica profesional para Ud., éste es un buen momento para
hacerlo.
Porque, de la visión que Ud. adopte, van a depender en
gran medida los resultados que obtendrá en el futuro.
Pensemos que todos somos mortales, y que cuanto más claro
tengamos lo que para nosotros significa cada parte de nuestro patrimonio, más
fácil nos resultará comunicarle ese significado, y los sentimientos que
conlleva, a nuestros seres queridos.
En el campo de la Planificación
Sucesoria Personal,
es posible pensar en la empresa como un legado, es decir, como un bien
determinado, como un regalo que se transmite a algunos herederos, o a todos
ellos.
Cuando hacemos un regalo queremos que luzca lo mejor
posible: lo cuidamos hasta que lo entregamos y pretendemos, también, que ese
regalo sea especialmente valorado.
Este concepto se contrapone con pensar a la empresa,
simplemente, como una parte más del patrimonio, dentro de un universo compuesto
por otros bienes (como casas, automóviles, dinero, etc.).
Quien no imagina a su empresa como un legado,
probablemente no le atribuya un valor especial: por lo tanto, no considera
adecuada la reinversión, sino el obtener beneficios de corto plazo, para
llevarlos a otro ámbito. No hay, en consecuencia, una preocupación por la
estructura, presente o futura, sino simplemente por los resultados del aquí y
ahora.
Es posible que esa visión se traslade a los herederos, quienes,
simplemente, tratarán de obtener el mejor precio posible por la venta de las
participaciones societarias, o del negocio, sin sentido de pertenencia, ni
objetivos empresariales a cumplir.
Por el contrario, quien ve a la empresa como un legado, está
dispuesto a mejorar sus prestaciones, a hacerla más eficiente, para que el
legado brille de la mejor manera posible. Y, también, es posible que desee
preparar a sus sucesores, para que aprendan a cuidar lo que tanto trabajo
costó.
Toda esta reflexión forma parte de un ámbito mucho más
extenso, al que denominamos “pensar la herencia”
Pensar en la herencia que vamos a dejar suele ser
dificultoso, porque esa clase de reflexión no está incorporada a nuestra
cultura.
Sin embargo, cuando nos animamos a imaginar a nuestros
seres queridos, y la función de nuestro patrimonio en relación a ellos, se abre
todo un mundo de significados: nuestra labor cotidiana puede adquirir una nueva
significación, y nuestra relación con nuestros hijos, o nuestra pareja, puede re-ordenarse
en función de ese futuro.
Pensar en la herencia no significa morir mañana.
Significa ser responsables respecto de nuestro patrimonio, y nuestros afectos, para
vivir mejor.
Si Ud. quiere reflexionar más sobre el tema, visite
www.caps-heredantes.org.ar
También lo invitamos a leer Pensar la
Herencia, 1ª edición Emecé 1995, segunda edición CAPS, 2000.
Para adquirirlo, requiéralo a comunicaciones@caps.org.ar