¿Por qué escapar al seguro de vida? -parte I–

Origen :
Autor : Lic. Jorge Kancepolski
Publicado : May 23, 2007


  
Perfil y Detalles de Lic. Jorge Kancepolski
Licenciado en educación y life planner.

"Ningún hombre puede disfrutar a pleno del verdadero sabor de la vida sino aquel que está dispuesto y preparado para abandonarla"
(Séneca)

Para llegar a una respuesta comprensible a la pregunta del título, haré un desarrollo en tres entregas sucesivas. En ésta, realizaré un breve repaso de la historia del seguro y señalaré los enormes y variados beneficios que proporciona el Seguro de Vida. A la luz de estos beneficios, en las próximas entregas analizaré los motivos por los que mucha gente no lo adquiere, a pesar de que como afirma el Dr. Leonardo Glikin en su imprescindible libro "Pensar la Herencia": 'debe contratar un Seguro de Vida toda persona que con su actividad personal sostiene y mantiene a personas que están bajo su cuidado…' y '…cuando digo debe quiero transmitir que es imperioso: si alguien no lo hiciera estaría decidiendo que ante cualquier eventualidad, las personas a su cuidado tendrían que bajar su nivel de vida: hijos menores de edad o discapacitados, padres a cargo, esposa que no podría reemplazar los ingresos del marido…'.

¿Quién fue el vivo que inventó este negocio?
(Brevísima historia del seguro)

La historia del seguro se remonta a las antiguas civilizaciones, en las que se utilizaban prácticas que constituyeron los inicios de nuestro actual sistema de seguros. Probablemente las formas más arcaicas de este instrumento de protección financiera fueron iniciadas por los babilonios y los hindúes. Esos primeros contratos se efectuaban, esencialmente, entre los banqueros y los propietarios de embarcaciones. Con frecuencia, el dueño de un barco tomaba prestados los fondos necesarios para comprar carga y financiar un viaje. El contrato especificaba que si el barco o carga se perdía durante el viaje (sea que zozobrara o fuera víctima de saqueo), el préstamo se entendería como cancelado.

Con el crecimiento del comercio marítimo durante la Edad Media tanto en Europa como en el Cercano Oriente, se hizo necesario garantizar la solvencia financiera en caso de que ocurriese un desastre de navegación. Con el correr de los siglos, Inglaterra resultó ser el centro marítimo del mundo, y Londres devino en "capital aseguradora" para casco y carga.

El Seguro de Incendio surgió más tarde en el siglo XVII, después de que un incendio destruyó la mayor parte de Londres.

Los vestigios del Seguro de Vida también nos retrotraen a los orígenes de la civilización. Por ejemplo, entre los antiguos romanos era habitual que las asociaciones religiosas colectaran y distribuyeran fondos entre sus miembros para el caso de muerte de alguno de ellos.

Como vemos, las distintas "ramas" del seguro nacen del instinto gregario del ser humano, que lo lleva a asociarse y buscar la cooperación y el beneficio mutuo para solucionar problemas patrimoniales y financieros que individualmente resultarían insolubles. En este sentido, el espíritu de la institución del seguro es semejante al que dio origen a los gremios, cooperativas, mutuales e instituciones similares.

No entraremos en mayores detalles respecto de esta evolución, pero podemos sintetizar que la actividad fue desarrollando mecanismos cada vez más sofisticados en los aspectos financiero, comercial y de oferta de servicios, hasta llegar al momento presente.

En el libro antes mencionado, el Dr. Leonardo Glikin afirma con profundo sentido filosófico que 'la herencia que dejamos no es otra cosa que el resultado material y moral de nuestra propia vida'. Actualmente el Seguro de Vida resulta el modo más factible e incuestionable de garantizar la seguridad financiera de los beneficiarios en caso de muerte del asegurado, y de este mismo en caso de incapacidad total y permanente. Podemos afirmar sin dudas que la institución del Seguro de Vida es un verdadero refugio de seguridad financiera, y la póliza de Seguro de Vida un instrumento de sentido común. Desde esta perspectiva, se trata de un auténtico milagro financiero, consistente en destinar una pequeña suma mensual a cambio de la certeza de que la compañía de Seguros de Vida ocupará nuestro lugar como proveedores de recursos económicos, devolviendo a nuestra familia una cantidad muy superior a la que pagamos. Pensémoslo en estos términos: la vida impone ciertos gastos, actuales y futuros: alimentación, impuestos y servicios, vestimenta, movilidad, educación de los hijos, salud, ocio, etc. Los montos dependerán de los gustos, preferencias y posibilidades, pero son inevitables. Alguien pagará indefectiblemente esos gastos. Podemos ser nosotros (mientras vivamos y también una vez muertos por medio del Seguro de Vida), o (si no estamos) nuestros hijos y nuestros cónyuges con angustia, privaciones y tal vez apelando a la ayuda de amigos y familiares. El Seguro de Vida ofrece las mayores facilidades para evitar esta última alternativa. Para ponerlo en blanco sobre negro: si yo me muero, la vivienda, la educación, la salud, el alimento de mis hijos deberá ser afrontado por alguien. No hay opción. O me hago cargo yo asumiendo mi responsabilidad o lo dejo en las manos de "Dios" o del "destino". Y el modo más consistente y menos costoso de asumirlo es, fuera de toda duda, el Seguro de Vida. En este sentido, el costo de las primas puede ser visto, no como una carga, sino como un alivio a esa carga.

Respecto de dejar todo "en manos de Dios", cabe parafrasear un viejo chiste: bien podríamos vernos en el cielo al lado del Supremo y observando desde allí cómo nuestros hijos sufren privaciones y angustia económica. Al comentarle con dolor: 'Dios, por qué no me ayudaste para evitar este dolor a mi familia', Él podría contestarnos: '¿cómo que no te ayudé? ¡Antes de llamarte a mi lado te mandé varias veces a distintos agentes de seguros de vida y nunca les
diste bolilla!'.

¿Y para qué puede querer Ud. un Seguro de Vida?

Mencionaré algunas de sus características más notables para que el lector evalúe si alguna se ajusta a su situación actual o potencial:

- para garantizar la seguridad financiera de su familia cuando Ud. no esté. Se trata de un gasto cierto muy pequeño (la cuota mensual o "prima") que sustituye a una pérdida potencial muy grande (su posibilidad de generar ingresos). Dado que nada hay más indudable en este mundo que el hecho de que nos vamos a morir, permite "comprar" en pequeñas cuotas un monto considerable de dinero para dejarle a nuestros seres queridos cuando ya no estemos; ese monto considerable está a disposición desde la primera cuota en caso de ocurrir el siniestro (el seguro de vida no tiene "carencias" como por ejemplo, la medicina prepaga); podría afirmarse sin dudas que es el único bien que se adquiere totalmente a partir de la primera cuota y cuyo saldo queda automáticamente cancelado cuando se "toma posesión" del mismo. El costo total que paga el asegurado – en caso de vivir muchos años – casi nunca alcanzará la dimensión del monto que recibirán sus beneficiarios cuando muera;

- para incrementar la herencia que vaya a dejar, más allá de su patrimonio: si Ud. logró construir con su trabajo un patrimonio de valor de $100, puede dejarle a sus beneficiarios - por ejemplo - un patrimonio de valor $300 si toma un Seguro de Vida con una cobertura de valor $200 (en palabras de un asegurado: 'quizás no esté en condiciones de comprarle una casa a cada uno de mis hijos con el producto de mi trabajo, pero sí se las podré garantizar el día que me muera, con el beneficio de mi seguro'); más adelante veremos un ejemplo de esta idea, con números concretos;

- para "distribuir herencia" por fuera de lo que determinan nuestras rígidas normas sucesorias, y evitar tener que "partir" o vender obligadamente propiedades de distinto valor para una distribución equitativa entre sus herederos; también es la mejor herramienta para prevenir posibles injusticias o conflictos entre hijos de distintos matrimonios; también para "dejarles algo" a personas que dependen de Ud. pero que no tienen derecho a heredarlo. Una persona con gran habilidad y suerte logra acumular un importante patrimonio; el problema de mantener esos bienes o distribuirlos sabiamente tras su muerte es inevitable. Un seguro de vida resuelve lo mismo de un modo mucho más sencillo y menos costoso.

- para otorgar a las parejas homosexuales la posibilidad – que la ley les niega – de dejarle seguridad financiera a la persona amada, ya que no tienen derecho de heredarse entre sí;

- para evitar que sus deudas actuales o potenciales arruinen económicamente a sus descendientes. El beneficio de un seguro de vida es un "derecho propio" que nace una vez ocurrido el evento; en otras palabras, a diferencia de las cuentas bancarias, propiedades inmobiliarias, joyas, bonos, etc., el beneficio de un seguro de vida es inembargable por deudas del asegurado fallecido. Cabe llamar la atención sobre este punto: si Ud. es empresario o comerciante o director de empresa y puede llegar a tener responsabilidades sobre eventuales pasivos, está dejando abierta la posibilidad de que esas responsabilidades pasen a sus herederos. Un seguro de vida es el instrumento más sencillo para dejar a salvo a su descendencia de una potencial ruina económica por los pasivos mencionados;

- para encontrarse dentro de unos años con un capital acumulado que de otro modo es muy probable que no hubiera ahorrado. Si el plan de seguro de vida incluye capitalización, más que de un gasto, se trataría de una "inmovilización de dinero", dado que este se recuperará total o parcialmente, con más un interés en caso de que el seguro se rescindiera en un largo plazo;

- para garantizar a las personas que dependan económicamente Ud. (hijos, cónyuges, padres, tíos, abuelos, hermanos, sobrinos, ahijados...) el mantenimiento de su nivel de vida (educación, cobertura médica, alimentación, vivienda, vestimenta, gastos sucesorios...) ante su fallecimiento por cualquier causa;

- para proteger hijos a discapacitados, que difícilmente podrán ser independientes financieramente alguna vez y estarán desprotegidos si sus padres mueren antes que ellos o serán una carga para algún familiar o pariente o una institución cuyos padres no hubieran elegido como destino.

- para garantizar su propia independencia financiera en caso de incapacidad total y permanente por cualquier causa;

- para suministrarle a Ud. mismo los fondos que le permitan afrontar una enfermedad terminal accediendo a tratamientos que pudieran estar fuera de su alcance o de la cobertura de su medicina prepaga, para proporcionarle una mejor calidad de vida en esa situación crítica o disponer en vida del uso que darán sus beneficiarios al monto del seguro;

- para garantizar sus eventuales deudas ante su fallecimiento, sin riesgo para su patrimonio sucesorio. 'Si debo $1.000, estoy en un problema.Si debo $1.000.000, el que está en un serio problema es mi acreedor'. Debiera ser una norma básica de respeto y previsión tomar un seguro a favor de nuestro acreedor toda vez que solicitemos un préstamo cuya devolución pueda ser onerosa para nuestros descendientes y cuya no devolución pueda perjudicar grandemente a quien nos prestó el dinero.

Como asegura el Dr. Glikin en el libro ya citado: 'los seguros cumplen una función de tal trascendencia y especialidad que no pueden ser reemplazados por ningún otro tipo de contrato o
de previsión
'.

Además de todas estas utilidades, el seguro de vida constituye sin dudas la más contundente carta de amor que se pueda dejar a los beneficiarios. Un regalo que excede lo meramente material:
es la decisión de evitar que a la terrible angustia provocada a nuestros seres queridos por nuestra desaparición física, se sume el desasosiego por la inseguridad económica que causará nuestra ausencia.

¿Y en qué compromiso se mete si toma un Seguro de Vida?

Con la compañía de seguros, en ninguno que le pueda generan alguna preocupación. En un compromiso muy importante, en cambio, para con sus beneficiarios, pero que depende absolutamente de sus sentimientos y de su voluntad. A continuación veremos algunas propiedades de los planes de seguro que muchas veces no son conocidos por el público en general (y tampoco por muchos asegurados) y que pueden aclarar esta idea:

-'Si me quedo sin trabajo o tengo un problema financiero, vaya a saber uno a qué quedo "pegado" por el contrato que firmé'.

Independientemente de la duración del seguro, se trata de un "servicio prepago", por lo que siempre es facultad del asegurado dar de baja el plan de modo inmediato si así lo dispusiera, sin que esto genere deuda alguna con la compañía aseguradora;

-'Quien sabe durante cuántos años tendré que pagar
para que mi familia quede cubierta'.

No existen carencias de ningún tipo, por lo que la cobertura cobra plena vigencia al momento de completarse la solicitud (excepto para el caso de suicidio, que está cubierto luego de transcurridos 24 meses vigencia del seguro);

-'¿Y si en algún momento de mi vida quiero dejarle algo
a otra persona?'
.

Los beneficiarios pueden ser modificados en cualquier momento, mediante la sola voluntad del asegurado expresada por escrito (a diferencia de la legítima hereditaria, que es inmodificable como mencionábamos en otro apartado);

-'¿Y se me muero y hay otro corralito?'.

Los beneficios en dólares de algunas compañías se pueden cobrar legalmente en el exterior;

-'Hoy empiezo pagando algo que puedo afrontar, pero cómo sé cuánto voy a tener que pagar dentro de unos años'.

Generalmente, la cuota se mantiene fija a partir de la contratación por toda la vigencia de la póliza; pero también existen distintos planes de pago que permiten comenzar con una cuota muy baja que se va incrementando en el tiempo; algunas compañías le informan en la póliza los montos que pagará año por año, desde la contratación hasta el final de la cobertura.

-'A mí me interesa sólo la parte de seguro, el ahorro me lo manejo yo' o por el contrario 'y si dentro de 20 años no me morí al final
fue plata tirada'
.

Hay distintos plazos de vigencia (un año, cinco, diez, veinte, hasta permanentes); los seguros permanentes tienen asociada una capitalización; existen modos muy variados de hacer uso de ese capital durante la vigencia de la póliza o al cancelarla; muchas compañías tienen en sus planes con capitalización una atractiva garantía de rentabilidad, tanto en dólares como en pesos; como ve, da para todos los gustos…;

-'Con los años puede cambiar mi situación (patrimonial, familiar, financiera…) y el plan que tomé ya no me va a servir'.

Bajo ciertas condiciones muy simples, se pueden modificar varios componentes del plan en cualquier momento de la vigencia de la póliza (monto de la cobertura, duración del plan, periodicidad de pagos, beneficiarios,,,);

-'A mi edad no tiene sentido porque soy muy joven
(o porque soy muy viejo)'
.

La edad mínima de contratación es de 14 años y la máxima suele ser de 70. Cabe preguntarse: ¿cuál es el sentido de tomar un seguro para un chico de 14 años? Los sentidos son varios: fomentarle el aprecio por la previsión y la conciencia de seguro para proteger a su propia familia cuando la tenga; precisamente por su bajo costo (en función de la poca edad) en pocos años se termina de pagar y le queda pago y vigente para cuando constituya su propia familia; en caso de incapacidad total y permanente o enfermedad terminal de un hijo, es un recurso inapreciable para poder darle una mejor calidad de vida que la que podríamos darle sin ese recurso económico (lamentablemente, nuestros hijos tampoco están exentos de cualquiera de las contingencias que protege un seguro de vida).

Como habrá apreciado hasta aquí, es mucho lo que tiene por ganar y casi nada por perder al considerar esta magnífica herramienta financiera. En la próxima entrega examinaremos otros aspectos del seguro de vida para multiplicar los puntos de vista y así seguir completando su comprensión.