| ¿Y el plan de sucesión para cuando? Origen : http://www.caps.org.ar/ Autor : L. Glikin Publicado : May 31, 2010 |
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¿Y el plan de sucesión para
cuando? Publicado: Mayo 2010 Autor: Dr. Leonardo J. Glikin “Que los buenos
negocios de hoy no nos impidan los buenos negocios de mañana” decía Peter Drucker. Estructurar un plan
de sucesión es el mejor negocio que cualquier empresario puede hacer, pero,
lamentablemente, las urgencias del día a día impiden que muchos se concentren
en lo importante, que es el destino de Porque, debemos saberlo, un plan de sucesión no es
para implementarlo en forma inmediata, de un día para otro, en caso de que el
empresario titular fallezca en un accidente o decida abruptamente que no quiere
seguir trabajando. En todo caso, ese plan de aplicación inmediata es un
Plan de Contingencias, que incluye, no sólo el traspaso del poder (y,
eventualmente, la titularidad de la empresa) sino también las estrategias
frente a riesgos externos (como una devaluación, una recesión, el aumento de
las tasas de interés, etc.) o riesgos internos (tales como una huelga del
personal, el incendio de las instalaciones, etc.). Es imprescindible diferenciar el plan de contingencias
del plan de sucesión, dado que el primero apunta a hechos que pueden ser
imprevisibles (y el gran desafío es prepararse para la mejor respuesta) en
tanto que, por definición, un plan de sucesión está basado en circunstancias
previsibles, y, justamente, dotan a la compañía de un sentido de estabilidad y
permanencia. Que los integrantes de la empresa sepan que las cosas
importantes no están libradas al azar implica brindarles seguridad, darles la
oportunidad de planificar su propio futuro en una organización que está
preparándose para ser sólida en el largo plazo. Que el éxito de la empresa no dependa de una sola
persona, o de los integrantes de la actual generación, es uno de los requisitos
fundamentales para el éxito y la continuidad. Para poder hacer el plan de sucesión es necesario,
antes que nada, identificar un tiempo en el cual es posible pensar en la
empresa a largo plazo, sin estar agobiado por las decisiones del día a día. Por
lo tanto, hay que destinar una cantidad de horas al mes, para que el proceso
pueda llevarse adelante de la mejor manera. El paso siguiente es hacer el esfuerzo de pensar la
empresa en cinco, diez años. Imaginarse a uno mismo con la edad y las
circunstancias personales que va a tener en cada uno de esos momentos. Imaginar
a cada una de las personas del entorno. Luego, es conveniente hacerse algunas preguntas: -
¿Qué cosas van a cambiar necesariamente en los
próximos diez años? -
¿Qué cosas pueden llegar a cambiar, o quizás se
mantienen igual? -
¿Qué cosas me interesaría especialmente que
cambien? -
¿Qué cosas quisiera que no cambien? -
¿Hay alguna persona importante en la empresa,
cuyo ciclo es inferior a diez años a contar desde hoy? -
¿Cómo será reemplazada? -
¿Hay algún proceso comercial o industrial que,
necesariamente, no va a estar vigente dentro de los próximos diez años? Si escribimos las respuestas, ello nos va a servir
como guía para el pensamiento ulterior. En particular, si hemos detectado algo
que nos disgusta, para que nuestra memoria no nos traicione, y el inconveniente
o la debilidad que hemos observado, pueda ser materia de reflexión. En algún momento del proceso es conveniente convocar a
un asesor externo, dado que la mirada de quien no comparte el día a día de la
organización es fundamental, para poder objetivar el proceso, y tomar las
mejores decisiones. |