| El nuevo rol del auditor interno Origen : http://www.caps.org.ar/ Autor : caps Publicado : July 23, 2010 |
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El nuevo rol del auditor
interno Publicado: Julio 2010 Autor: Lic. Daniela Diestre La Auditoría Interna
surgió hace casi un siglo, cuando las grandes corporaciones notaron que no era
suficiente solamente el control que anualmente realizaban los auditores
externos sobre sus estados financieros, sino que era necesario contar
internamente con la participación de los miembros de la organización para
asegurar que los registros financieros fueran precisos y oportunos, y de esta
manera minimizar la posibilidad de fraudes. Desde la
concepción más tradicional de la Auditoría Interna,
sus actividades se basan en un enfoque de control económico-financiero, con
gran importancia de las tareas tendientes a observar la existencia y
cumplimiento de normativas -políticas y procedimientos- para proteger el activo,
incrementar la productividad y optimizar la calidad de la información. Su ámbito
de actuación ha ido mutando hasta la actualidad, y como define el Código de
Ética de The IIA (The Institute of Internal Auditors), la Auditoría Interna
hoy se concibe como una actividad independiente y objetiva de aseguramiento y
consulta, concebida para añadir valor y mejorar las operaciones de una
organización. Ayuda a la organización a cumplir sus objetivos aportando un
enfoque sistemático y disciplinado para evaluar y mejorar la efectividad de los
procesos de gestión de riesgos, control y dirección. VIEJOS MITOS, NUEVAS MIRADAS Cuando
hablamos del “auditor interno” aún puede venirnos a la mente la imagen de un
señor serio, grismente trajeado, con poco interés por
el negocio, con una mirada acotada a
buscar errores o ineficiencias, para resaltarlos. Pero eso ya
no refleja la realidad actual de los profesionales de Auditoría
Interna. En la actualidad, esta especialización resulta altamente atractiva
para profesionales que desean conocer la variedad de procesos que suceden en
una organización, analizando y aportando una mirada desde otro lugar sobre situaciones
cotidianas y sobre temas estratégicos. El auditor ha asumido el desafiante rol
de “consultor” para la alta dirección. Otro
aspecto que muchas veces puede asociarse erróneamente a la actividad, es la
actitud de desconfianza. De ninguna manera es ésta la actitud debe caracterizar
al auditor; sin embargo sí debe tener un
“sano escepticismo”, ya que, dada su posición de evaluador independiente, el
auditor necesita buscar evidencia para dar sustento y objetividad a las
conclusiones a las que arriba y que comunicará a la dirección. A menudo
sucede que quienes conforman una organización piensan que no se le puede
comentar nada a un auditor, ya que cualquier dicho o información podría ser
tomado como base para una futura revisión, y por lo tanto las relaciones con
los auditores tienden a volverse totalmente impersonales por temor a que
situaciones reveladas en charlas informales luego se vuelvan en contra del
empleado y su gestión, y que el auditor pueda reportar algo negativo como
consecuencia de dicho intercambio. Obviamente este pensamiento también se aleja
de la realidad: en primer lugar porque el auditor debe ser objetivo y ningún
juicio personal debe contaminar sus conclusiones u orientar sus tareas, y
principalmente, porque no debemos olvidarnos de que es un miembro más de la
organización y una persona como cualquier otra, por lo que seguramente comparte
pasiones y angustias con muchos de sus pares. Un
comentario que también puede asociarse a la apreciación de la actividad más
tradicional de los auditores es que “vienen a contar los cadáveres”, haciendo
referencia a que su aparición en escena sólo obedece a aquellos momentos en que
alguna situación grave ya ha ocurrido y el auditor simplemente se acerca para
tomar nota, cuantificar la pérdida y reportar los hechos a la dirección. De
acuerdo a los cambios que han ido teniendo lugar en las organizaciones en las
últimas décadas, éstas requieren de otro tipo de respuesta y de anticipación de
las actividades por parte de la auditoría interna,
buscando la prevención de situaciones desfavorables. Es por esto que los planes
de revisión deben ser basados en riesgos a fin de determinar la prioridad de
las actividades a desarrollar por los auditores, considerando factores tanto
internos como externos que puedan impedir que la organización cumpla con sus
objetivos. El rol de
auditor interno es cada vez más amplio, por un lado debido a diversos sucesos
que hacen necesaria su participación asumiendo otros roles, como por ejemplo,
la implementación de procesos de calidad dentro de las organizaciones, o las
regulaciones por parte de organismos de contralor que exigen el funcionamiento
de modelos de control interno definidos. Y por otro lado porque las exigencias
de negocio actuales exigen que la capacidad técnica y la independencia de los profesionales de la
Auditoría Interna constituyan una fuente de
información fiable y objetiva que ayude a la gestión de la dirección. |