¿Cuándo conviene
empezar a preparar la salida?
Publicado: Agosto/Septiembre
2011
Autor: Dr. Leonardo J. Glikin, abogado consultor en
Planificación en Empresa y Familia
En cada una de nuestras charlas acerca de “EXITING, el
arte de dejar la empresa
sin dejar la vida”, aparece la pregunta del título. En este
artículo exponemos algunas de las cuestiones a tener en cuenta, que, en gran medida, determinan
el tiempo de duración del proceso de exiting.
El tiempo que puede llevar la preparación de la salida está ligado a la
complejidad de cada empresa, negocio o estudio profesional, y a la magnitud de
los cambios que sea necesario realizar en función del exiting.
Las situaciones son disímiles, según cuál sea el tipo de salida que se avizora:
»
Quien se propone vender la empresa, debe adaptarla, con mucha anticipación, a
los requisitos operativos que van a hacerla valiosa en el mercado. Esto
implica, desde un sistema de computación avanzado, hasta un estado de
mantenimiento de las maquinarias, que pueda ser valorado por los potenciales
compradores.
»
Quien apuesta a que su empresa quede en manos del personal, debe seleccionar y
entrenar a las personas adecuadas, dándoles un marco de expectativas que
permita retenerlos en la empresa, y comprometerlos con una visión de futuro.
»
Quien espera que su empresa continúe en su familia, debe elegir a sus posibles
sucesores, formarlos, y hacerlos partícipes de un proceso tendiente a evitar
conflictos y a lograr una participación en las decisiones que sea sustentable
en el tiempo.
Para
dar un marco temporal a estas actividades, podemos imaginar un lapso de, por lo
menos, 5 años.
A su vez, si tomamos en cuenta que el proceso de salida supone, también,
prepararse emocionalmente, y seleccionar las actividades que se van a encarar a
lo largo del tiempo de retiro, ese proceso puede ser aun más largo.
Por supuesto, todo plan de exiting implica, también, elaborar un plan de contingencias, porque nunca
sabemos si aquello que nos proponemos va a ocurrir exactamente como lo tenemos
planeado: poder prevenir las consecuencias de una enfermedad, sea de quien está
preparando su salida o de alguna persona cercana; o la enfermedad o
fallecimiento de alguno de los que se han identificado como posibles sucesores,
abre el espectro de lo que es necesario pensar y definir, y le da más solidez
al proceso.
En muchos casos, el éxito del plan depende de otorgarle más solidez al negocio
en que está involucrada la empresa: es probable que sea necesario encarar un
proceso de crecimiento, para poder afrontar los mayores costos que se
devengarán por la incorporación de más personas a la dirección de la empresa, o
por la necesidad de sostener el nivel de vida de su actual titular.
El sólo hecho de tomar conciencia de que podemos imaginar un futuro diferente
del presente, y que podemos ser protagonistas de ese futuro, nos da la
oportunidad de ser pro-activos, y de diseñar
estrategias que permitan una salida exitosa, desde lo personal y desde lo
empresarial.