Prevenir conflictos y prever el futuro
en un marco de equidad

Ser un heredante

Significa tener conciencia de nuestra condición de mortales, tomar acción para proteger a nuestros seres queridos y lograr que nuestro patrimonio sea recibido en condiciones de equidad. Ser un heredante es una oportunidad de hacer el bien.

Algunos heredan un reino. Otros, apenas una palabra que atesoran para usarla en el momento exacto. Se hereda -creemos- la naricita y el asma, el mal carácter y el gusto por la música clásica. Heredamos la deuda externa y la habilidad futbolera.

La herencia puede aludir a lo que nos queda grande, a lo que queremos con toda el alma, a lo que supimos conseguir y a lo que no tenemos más remedio que soportar. La herencia se involucra con nosotros, hasta hacernos creer que no somos responsables. Somos con nuestra herencia, pese a quien pese, pase lo que pase. Cuando pensamos en la herencia que recibimos, lo hacemos como herederos.

¿Y la herencia que vamos a dejar? Pensar en esa herencia es más difícil, pero imprescindible: cada uno de nosotros está potencialmente en condiciones de dejar una herencia.

Habitualmente, de eso no se habla. Hasta tal punto, que no existía una palabra para denominar al que habría de ser heredado.

Porque el Código Civil, cuando regla las sucesiones, se ocupa de los herederos (que son los que reciben la herencia) y del causante de la sucesión o difunto. Pero a ese causante, en vida, el Código sólo se refiere en relación con los testamentos, bajo el nombre de testador.

Faltaba un palabra. Porque una persona puede pensar en la herencia que ha de dejar y no hacer ningún testamento. Puede, por ejemplo, contratar un seguro de vida, en cuyo caso será el “asegurado”. O dejar una cuenta de ahorro para sus hijos y ser el “ahorrista”.

O, simplemente, puede leer este artículo y quedarse pensando… ¿Será denominado, entonces, “querido lector”? Faltaba una palabra, que resumiera al testador, al asegurado, al ahorrista y al querido lector, y nosotros nos animamos a acuñarla y presentarla en sociedad. Esa palabra es heredante.

Si somos capaces de pensar en las necesidades de nuestro entorno afectivo, en nuestros propios intereses, en nuestros deseos más allá de lo inmediato, entonces tenemos algo en común: Todos somos heredantes.

Sus historias no se parecen entre sí, pero detrás de todas ellas hay deseos, necesidades, expectativas. Aceptar la condición de mortales permite encarar cada historia de la mejor manera, adosando a lo inmediato una nueva perspectiva: prevención y previsión con equidad.

En tiempos de guerra, León Gieco supo imponer un himno civil que decía: “Que la reseca muerte no me encuentre, vacío y solo, sin haber hecho lo suficiente”. Ése es, justamente, nuestro desafío como heredantes.

Es el proceso que, con adecuado asesoramiento profesional, permite adoptar las mejores decisiones personales y patrimoniales, teniendo en cuenta la posibilidad del retiro y la certeza de la muerte. Temas de Planificación:

  • Distribución del patrimonio entre herederos, previendo beneficios para quienes lo merecen o necesitan más, dentro de lo que la ley permite.
  • Legado de bienes o dinero a instituciones de bien público.
  • Reconocimiento de hijos extramatrimoniales (en especial, antes de nacer).
  • Designación de tutor para hijos menores para el caso de incapacidad, ausencia o fallecimiento de los padres.
  • Designación de curador para un discapacitado mental.
  • Formación de un fondo especial para mantener a hijos menores, familiares con discapacidades, etc. (a través de fideicomisos, seguros, rentas vitalicias).
  • Protección del cónyuge, cuando hay hijos que no son suyos.
  • Protección de la pareja no casada legalmente.
  • Generación de ingresos para el retiro.
  • Protección de padres mayores.
  • Prevención de conflictos sucesorios.
  • Clasificación y archivo seguro de la documentación y la información.

La Planificación Sucesoria Personalísima atiende a los deseos y necesidades que se vinculan con las creencias más íntimas de una persona y que, habitualmente, están ligadas con los siguientes aspectos:

  • Protección del hombre/mujer clave.
  • Preparación de la sucesión organizacional.
  • Profesionalización del management.
  • Mecanismos para la continuidad del proyecto.
  • Maximización del valor de la organización (generación de valor llave, o mecanismos financieros para la continuidad en el tiempo, etc.).

La Planificación Sucesoria Personalísima atiende a los deseos y necesidades que se vinculan con las creencias más íntimas de una persona y que, habitualmente, están ligadas con los siguientes aspectos:

  • Testamento vital (para vivir dignamente y no permitir un tratamiento inconducente).
  • Donación de órganos con seguridad y dignidad.
  • Acuerdo en la pareja respecto de cuestiones religiosas y culturales.
  • Enfoque respecto a la educación de los hijos.
  • Expresión acerca de la continuación de la vida de manera artificial (cuestión involucrada en el concepto de “muerte digna”).
  • Expresión de voluntad respecto de honras fúnebres.

Instrumentos

Herramientas que hacen posible el proceso de Planificación Sucesoria

FIDEICOMISOS

El fideicomiso existe en el Código Civil argentino desde el siglo XIX. Deriva del latín fidus (fe) y commissum (confiado): un “encargo de fe”. Es una figura legal desarrollada por los romanos para proteger el patrimonio de determinadas empresas y cumplir objetivos empresariales o personales.

DONACIONES

La donación es un acto gratuito entre vivos. Todos los que pueden vender, también pueden donar. Pero la donación a un heredero no debe afectar las porciones legítimas que corresponden a los demás herederos.

SOCIEDADES

La sociedad es la forma legal de organización de las empresas o la manera de sostener un patrimonio. El tipo de sociedad aconsejable para cada caso depende de un análisis exhaustivo de los objetivos fijados, las personas intervinientes, el mercado en el que se va a participar y la estrategia de salida que se fija.

TESTAMENTOS

El testamento está contemplado en nuestras leyes y es un instrumento importante entre todos los que se usan en la Planificación Sucesoria. El testamento es un acto escrito con las solemnidades de la ley por el cual una persona dispone del todo o de parte de sus bienes para después de su muerte (art.3.607 del Código Civil).

SEGUROS

El seguro de vida debería ser la primera inversión que realice un jefe de familia porque es la única manera de crear un patrimonio en forma instantánea y, en la práctica, constituye la inversión continua más importante a lo largo de la vida.

INVERSIONES

La Planificación Financiera atiende las decisiones financieras; en particular, aquellas de largo plazo dentro de las cuales está el retiro. Por lo tanto, hay un importante espacio de intersección de ambas disciplinas: los instrumentos necesarios para el retiro.

RENTA VITALICIA

Una persona (llamada “rentista”) entrega a otra en propiedad un capital (en dinero o en bienes), para que la segunda le pague una renta determinada mientras el rentista viva. De esto se trata la renta vitalicia.

CONTINUIDAD EMPRESARIA

En una empresa, la muerte de una persona no es la única circunstancia que da pie a una sucesión. Toda empresa puede tener necesidad de adelantar y prever los procesos de cambio gerenciales y directivos para que su organización no se resienta.